EL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DE CORONEL DE MARINA LEONARDO ROSALES HA SANCIONADO CON FUERZA DE
ORDENANZA 4039
Artículo 1º: Impóngase el nombre de “Francisco José Angel Torrontegui” a la calle interna ubicada en el Parque San Martín de nuestra ciudad, de acuerdo al plano que como Anexo I forma parte de la presente y que se extiende desde Pasaje Don Mario Marchesino hasta Pueyrredón.-
Artículo 2°: Se adjunta Anexo II biografía del señor Francisco Torrontegui.-
Artículo 3º: Regístrese, Comuníquese, Dese al Boletín Municipal, Hecho, Archívese.
SANCIONADA POR EL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DEL PARTIDO DE CORONEL DE MARINA LEONARDO ROSALES EN LA CIUDAD CABECERA DE PUNTA ALTA A LOS VEINTICUATRO DÍAS DEL MES DE JUNIO DEL AÑO DOS MIL VEINTIUNO.
ANEXO I

ANEXO II
Francisco José Ángel Torrontegui nació en Punta Alta ciudad que eligió para toda su vida, un día 24 de marzo de 1923.
Nieto de uno de los primeros pobladores puntaltenses, de quien tomo su nombre de pila. Aquel abuelo vasco tesonero llego a Bahía Blanca a fines de 1880 para seguir su tarea de pescador que desarrollaba en Bermeo, provincia de Vizcaya, España. Lo hizo con su compañera, una vasca aguerrida llamada Águeda Jaureguizar, quien se encargaba de comercializar el pescado. Se establecieron autónomamente en Arroyo Pareja en el año 1897, y fundaron la primera industria puntaltense: "La Vascongada", donde procesaban el fruto de su pesca y lo enlataban al vacío, con métodos artesanales y rudimentarios.
Tuvieron 5 hijos, Aureliano, Norberto y Prudencia nacidos en España, Juan y Nieves nacidos acá. Todos se dedicaron a trabajar en Coronel Rosales, tuvieron a su cargo la cantina de la Guarnición Baterías, almacenes, los primeros tambos rosaleños y se fueron entrelazando con familias puntaltenses que hoy tienen sus descendientes entre nosotros. Juan se dedicó a la música, con gran trayectoria, siendo consejero y compañero del maestro Di Sarli.
El Bar Central y el cine La Marina, fueron testigos de su andar con sombrero y bastón, teniéndolo como uno de sus intérpretes de violín, a la par de su tarea formativa. Fundó la primera academia de música: Santa Cecilia.
Fue Delegado Municipal de Bahía Blanca y también concejal Ad-Honorem, luchando por obtener la autonomía Rosaleña. Su esposa Carmen y su pequeño hijo murieron tempranamente.
Se casó luego con Josefa Gallofo, una maestra rosaleña, que fuera Directora de la Escuela 8 (luego Escuela 1 de calle Rivadavía) y tuvieron tres hijos: Francisco, conocido por todos como Pirincho, Celia y Nelly, dos hermosas mujeres que hoy nos acompañan con edades cercanas a los 90 años.
Pirincho dejo una huella profunda en esta ciudad, a la que amó profundamente. La cultura era su pasión; su amor por la lectura y el conocimiento lo destacaron en una vida dedicada a la docencia.
Una vez terminado el colegio secundario, (parte en el seminario de la ciudad de González Chaves) se dirigió a la ciudad de La Plata Iniciando los estudios de Ingeniería. Las escasas posibilidades económicas de sus padres, hicieron que tuviera que regresar a nuestro medio, recibiéndose de Maestro Normal Nacional en la ciudad de Bahía Blanca, y luego en la Universidad del Sur adquirió los conocimientos que lo ubicaron como profesor de Matemática y Física, entusiasmo de su vida. Inmediatamente ingresó como personal civil de la Armada, enseñando en las escuelas de adultos, para alfabetizar conscriptos que lo requerían. Simultáneamente dictaba cursos para oficiales y suboficiales, siendo uno de los profesores estables de la Escuela de Infantería de Marina ubicada en la Base Baterías. Al producirse el traslado de la ESIM a la ciudad de Mar del Plata, se le ofreció ejercer como Jefe de Estudios, pero por su fuerte raigambre con Punta Alta, decidió quedarse en esta ciudad. Fue Director e Inspector Nacional de escuelas para adultos, y durante mucho tiempo ejerció la Presidencia de la Biblioteca Alberdi, su segunda casa, siendo los libros compañeros de vida hasta su último momento.
Su vocación política lo llevó a participar en varias agrupaciones, siendo incluso candidato a diputado por el Partido Federal.
Otro gran amor, fue el Rotary Club, una familia aparte, de la cual sus amigos eran los tíos de sus hijos. ¡Quién no recuerda a viejos puntaltenses compañeros de su real vocación de servicio, Bortolotto, Obiol, Sandoval, Bilbao, Estévez, Liscio, Porcelli, y tantos otros! Llegó a ser varias veces Presidente del Club, Propuesto y elegido como Gobernador del Distrito 493, que abarcaba de Bahía Blanca a Tierra del Fuego, representó a nuestra ciudad, en encuentros internacionales en Estados Unidos y la India. Su ser estaba siempre inquieto, así desarrolló innumerables actividades, formó parte de una industria puntaltense, conocida como Metalúrgica Punta Alta, ubicada en ciudad Atlántida.
Junto a maestros herreros, matriceros y torneros, trabajadores de nuestra querida y recordada, fabrica TALA. Pero su destino era la cultura, la educación, el conocimiento. Placer de muchos fue verlo enseñar a sus nietos, y con casi 90 años, prepararlos para ingresar a la Universidad. Acá nació, acá se formó, acá creció junto a su esposa Betty, compañera por más de 60 años. Sus hijos María Cecilia, María Inés, María Silvia y José Ignacio, son testigos de la perseverancia y la educación familiar.
De un viejo pescador, una pirámide fundada en el trabajo y la educación, hoy tiene descendientes profesionales preparados para esta nueva Argentina.
Imposible olvidarlo, por su carácter, por su vehemencia, por ser ese vasco de sangre incorruptible, defensor de valores éticos y morales innegociables, amante de la naturaleza y los libros.
Pirincho se fue a los 92 años, el 16 de febrero de 2015 pero sigue estando entre nosotros, porque como él repetía UN HOMBRE MUERE, CUANDO MUERE EL ULTIMO HOMBRE QUE LO RECUERDA.